Después de las dos anteriores entradas, llega la última.
Tras el descontento del año anterior quise presentarme al concurso, no con vistas a ganar, sino con la intención reivindicar unos cambios en la fiesta que creo que son necesarios. A mi parecer, la parte más importante de la fiesta, los monumentos, carecen cada vez más de ese sentido crítico y satírico que antaño caracterizaba las fallas, dándose hoy en muchos casos fallas con contenido muy light.
Ocurre lo contrario con la estética: si el contenido ha ido perdiendo con el tiempo, la estética permanece mayormente atascada. Con esto no me refiero a que no haya comisiones que apuesten por fallas innovadoras o con estilos más modernos, sino que el jurado que se encarga de dar los reconocimientos en forma de premios suele valorar muy por encima lo clásico, lo típico y lo políticamente correcto.
La consecuencia es que la mayoría de comisiones ceden a fallas con un estilo pasado y explotado, perdiendo así la fiesta gran variedad en los monumentos.
Y esto sucede también con los carteles: se les da una importancia vital a la figura de la fallera ( cuando personalmente creo que hay puntos mas importantes en la fiesta), el jurado lo premia y como consecuencia al siguiente año la exposición está plagada de carteles con falleras.
Con todo esto, finalmente me planteé hacer un cartel moderno, actual, directo y sencillo, que huyera de lo típico, pero que se identificara con la fiesta. El resultado, «Evolucionar, crear mites ( Evolucionar, crear mitos)».
Sobre un fondo texturado de color blanco compuse una llama puramente geométrica de color naranja-rojo intenso, en centro exacto dejé la rotulación del cartel, de color negro y desgastado y envuelto por la llama, y escapando de esta un elemento clave de la obra con la misma estética. Compensando el desequilibrio que producía la llama al curvarse, coloqué una luna en el lado opuesto que además me servía para situar la escena en un contexto: la nit de la cremà. El colorido busca un fuerte contraste de la llama sobre todo lo demás. Como podemos observar, rótulo, boceto, luna y fondo están ejecutados en blanco y negro, destacando así la llama y dándole al fuego, el protagonista de la fiesta ( y no las falleras), mayor importancia.
El dibujo abocetado que escapa de la llama es la parte central de una falla mítica e histórica: «De València a Nova York en les ales d’un parot ( De Valencia a Nueva York en las alas de una libélula)».
La temática de esta falla, del artista Carlos Cortina y del año 1929, giraba alrededor de los avances en el transporte y centraba su importancia en los vuelos que se estaban produciendo para cruzar el Atlántico. Pero estos eran caros y no asequibles para la población más humilde así que en el monumento se planteó lo siguiente: Vamos a coger una libélula ( animal típico de la albufera de Valencia), le damos de comer paella y de beber agua ardiente hasta que alcance un tamaño de aproximadamente 15 metros, la atamos a una vagón de tranvía y que nos lleve a todas partes. Esta temática junto a lo rompedor del monumento en cuanto a forma y tamaño le permitieron a la comisión ganar el premio a la mejor falla.
Si elegí este monumento fue para recordar que la fiesta a llegado hasta lo que es a través del cambio, de la renovación, de la evolución. Esta es una falla que ha pasado a la historia porque en su día rompió todos los esquemas, y con esto he querido reivindicar que si la fiesta permanece atascada años atrás, si no se busca innovar, se perderá del todo la razón de ser de la fiesta y se convertirá en algo banal y sin contenido.
Este elemento, símbolo del cambio y de la innovación, escapa de las llamas y vuela hacia lo atemporal, donde se convertirá en mito.
Como era de esperar y sin sorpresas, de cara al jurado este cartel pasó totalmente desapercibido, sin más, pero yo me sentía una vez más contento porque había hecho un buen trabajo y además muy personal: una llamada a la evolución de la fiesta se convirtió en el elemento clave de mi evolución en el mundo del diseño.
Pero mi mayor sorpresa fue leer críticas y reacciones positivas sobre mi obra: a la gente le gustaba, y además, entendían el mensaje y lo compartían. Para mí esto fue muchísimo mejor que cualquier premio o reconocimiento, porque mi finalidad era esta y no ganar, así que finalmente me podía dar por satisfecho.
Vendrán nuevos concursos, nuevas ideas, nuevos retos, pero no se enfocarán de manera provechosa si no se echa un vistazo atrás.
Me ha encantado poder compartir mis experiencias en este blog ( aunque pido disculpas por haberlo hecho en parte fuera de plazo), y espero que os haya resultado al menos entretenido. Y con esta última entrada me despido del blog y aprovecho para desearos Feliz Navidad y prospero 2013.
Hasta pronto !
Correplatano






































La asignatura de Historia de Arte está llegando a su fin, se va haciendo la hora de ir cerrando el chiringuito, las 
Éste joven y obsceno dios era considerado una divinidad rustica menor. ¿Menor? Su falo desproporcionado en perpetua erección simbolizaba la fuerza fecundadora de la naturaleza. ¿Acaso no es entendible que muchos poetas le dedicaran a su figura algunos versos, como el gran poeta alcarreño Jota Siroco en su “Oda a Príapo”?:
Otros escritos que merecen ser nombrados en esta entrada son los Priapeos, una colección de 80 poemas erótico-festivos de extensión breve que tienen como tema básico al dios Príapo hablando en primera persona a sí mismo o a un devoto o simplemente inspirados en él. Vale, no es Homero ni Horacio, pero al fin y al cabo esta literatura poética popular, aunque heterodoxa, no deja de ser clásica. A continuación os dejo una selección de estos Priapeos Romanos.









































